miércoles, 5 de agosto de 2009

Gobierno de Chile rechaza injerencia de Evo Morales en sus asuntos internos


El Gobierno de Chile expresó su "rechazo" a las declaraciones hechas el lunes por el presidente de Bolivia, Evo Morales, las cuales consideró una "injerencia en sus asuntos internos". El mandatario boliviano declaró que está "preocupado" por la posibilidad de que la derecha llegue al poder en Chile en las elecciones de diciembre próximo, y en Argentina, donde el Gobierno de Cristina Fernández ha sufrido un fuertes revés en los recientes comicios legislativos.

"Chile, una democracia estable que se apresta a elegir a su nuevo presidente de la República en elecciones universales, reconocidamente limpias, rechaza la injerencia de cualquier Estado en sus asuntos internos, y, por lo tanto, las declaraciones del jefe del Estado de Bolivia", manifestó la cancillería en un comunicado. En alusión a las expectativas electorales en Chile, el mandatario boliviano se preguntó: "¿Qué pasaría, y para eso debemos estar preparados, si la línea de los 'pinochetistas', en Chile, ganan las elecciones? Sería muy grave para la democracia latinoamericana".

El comentario de Evo Morales alude al hecho de que el candidato de la oposición derechista, el empresario Sebastián Piñera, encabeza las encuestas, por delante de Eduardo Frei, candidato de la Concertación, el bloque de centroizquierda que gobierna Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1990).

El Ejecutivo que encabeza la presidenta Michelle Bachelet anunció que expresará "por canales diplomáticos" al Gobierno boliviano su opinión "y las debidas consideraciones recíprocas que deben informar las relaciones entre dos países vecinos como lo son Chile y Bolivia que, por lo demás, han conducido sus vínculos de manera positiva y en beneficio de ambos Estados".

"El Gobierno de Chile es estrictamente respetuoso de la soberanía de los Estados y, particularmente del principio de no intervención en los asuntos de otro Estado, práctica invariable que hemos mantenido también frente el proceso político boliviano", enfatizó el ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Fernández.

Tras preguntarse "¿qué pasa si la derecha fascista, racista vuelve a Argentina?", Evo Morales confesó que le preocupa "bastante" que la derecha pueda acceder al poder en algunos países de Suramérica. A juicio del mandatario boliviano, esto supondría el "regreso del capitalismo" a Latinoamérica, gobernada mayoritariamente por líderes, partidos y coaliciones de izquierda, y por ello hizo un llamamiento a los Gobiernos de la región para abrir un "debate" sobre esta situación.

Este incidente se produce justo el mismo día en que asumió en La Paz el nuevo cónsul general de Chile en Bolivia, Ricardo Herrera. Chile y Bolivia no mantienen relaciones diplomáticas desde 1962, salvo un paréntesis abierto en la década de 1970 por los entonces dictadores de ambos países, Augusto Pinochet y Hugo Bánzer, respectivamente.

Sin embargo, desde 2006 Chile y Bolivia han experimentado un inusitado acercamiento de la mano de sus presidentes Michelle Bachelet y Evo Morales, quienes aprobaron una agenda bilateral de trece puntos que incluye la demanda marítima boliviana.

Además, el 15 de septiembre del año pasado, Bachelet, en su condición de presidenta temporal de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), convocó en la capital chilena una cumbre presidencial de emergencia para ayudar al Gobierno de Evo Morales a frenar lo que la "Declaración de Santiago" consideró como una amenaza de golpe de Estado.

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